lunes, 5 de agosto de 2013

A pie de cama



¿Cómo tiene que ser la sensación de estar ingresado en un hospital, postrado en una cama, y ver entrar todos los días a una media de 5 o 6 médicos y no saber el nombre y  ni siquiera la especialidad de la mayoría de ellos?
¿Cómo debe de ser la experiencia de no saber quienes son las personas que te asean, te lavan, e invaden tu espacio vital mas íntimo sin pedirte perdón ni permiso?
¿Cuánta dignidad puede haber en el gesto del familiar que espera en el pasillo con la intranquilidad de la incertidumbre y que al acercarse al profesional que sale de una habitación de hospital para ver si hay alguna información novedosa e importante que conocer se ve despachado con monosílabos y displicencia?

¿En qué momento decidimos que es mejor pasar planta escondidos en el anonimato de un grupito de 3 o 4, cuchicheando y girándonos para que no nos oigan lo que podemos decir, cruzando miradas, dando la sensación que lo primero que se desea al entrar en una habitación es salir de ella?

¿Quién nos ha contado que a la habitación se entra siempre con prisas, que se reprocha cuando no ha sucedido lo que esperábamos, que hay que desconsiderar lo que nos cuentan?

¿Quién ha decidido que la relación entre sanitarios y pacientes está basada en frases hechas, coletillas, incomodidad?

¿A qué esperamos a presentarnos, a decir quienes somos, lo que estamos dispuestos a hacer y lo que probablemente no esté en nuestras manos? ¿Por qué no probar un día a decir que entre todos lo vamos a hacer bien?





martes, 30 de julio de 2013

La belleza del bien morir



A veces puede ser transgresor decir que existe belleza en el bien morir. Lo puede ser más en estas días en los que la muerte aparece brutalmente, por sorpresa y se muestra despiadada y hace que se nos llene la vida de por qués que no encontrarán nunca respuesta. 

Sin embargo, morir es la única certeza de la que consta nuestra vida. Todo lo demás es aleatorio, todo lo que nos acontezca está por descifrar pero en el morir la x de la ecuación es cuándo y cómo porque el resultado es conocido. Y con todo esto, en vez de acoger el fin de la vida como algo natural e intrínsecamente unido a ella, huimos ansiosos y miramos siempre para otro lado cuando la intuimos cercana.

Hace ya algunas semanas que murió. No era de los pacientes que más solía acudir a la consulta pero cada vez que estos meses atrás hemos tenido la oportunidad de compartir minutos ha sido para mí una experiencia de aprendizaje continuo. Desde el momento que supo que le habían diagnosticado un cáncer lo dejó claro: "Ya sabemos lo que hay. Ya me han dicho que es incurable, así que vamos tirando...y hasta dónde lleguemos" Si de algo me alegraba en cada visita era que el dolor, contra pronóstico, no aparecía o lo hacía de un modo discreto. Tuviste suerte en eso. También el trabajo de las personas de hospitalización a domicilio puso su granito de arena en ello. 

Cuando salí de tu casa el primer día que fui a verte porque ya no podías acudir a la consulta pensé en que todo estaba siendo muy tranquilo. Te ibas y lo que transmitías era que te ibas, porque era lo que tocaba. Me gustaba hablar contigo y me quedé con ganas de haberlo hecho mucho más y de muchas más cosas. Admiraba tu lucidez y disfrutaba de esos momentos en los que te vi brindando con vino por un día más ganado a la vida. Me contabas que seguías ocupándote de algunas cosillas del trabajo porque eran compromisos que en la medida de lo posible querías cumplir y te veías con fuerzas para ello. A veces me he preguntado qué pensarías cuando te ocupabas de "esas cosillas"

En muy pocas ocasiones he tenido la sensación como durante aquellos momentos de que morirse debe de ser eso:  abandonar este mundo con la sensación de una vida "vivída" y dejando detrás un rastro de cariño, admiración ganado a pulso. Todo eso lo he podido comprobar después. Pocas veces he tenido una sensación de armonía tan acompasada entre la vida y la muerte cómo cuando pienso en esos días y en aquellas visitas. Tendemos a imaginar a la muerte de diversas maneras, le dotamos de apariencia, y me gusta pensar, entrando en ese juego, que fue ella misma quién te abrió la puerta como muestra de respeto por haberle mirado a los ojos continuamente, sin desafíos ni reproches, pero tampoco concediendo nada. 

Lo que más frecuentemente dice la gente cuando le preguntan acerca de cuál sería la manera de la que quisieran morirse suele ser que "dormido y sin enterarme" Ahora, en eso, tu ejemplo también me ha dejado con dudas.....

miércoles, 12 de junio de 2013

El tiempo de la salud comunitaria (una vez más)



El pasado Domingo el consejero de salud del Gobierno Vasco escribió un artículo en la edición impresa del diario El Correo (no lo encuentro en la edición digital) cuyo título era. "La salud: derecho y patrimonio". Escribía el consejero acerca de la promoción y la prevención de la salud como bandera de los tiempos futuros y frente a una cultura asistencial de la que venimos en el pasado. Hacía público de este modo la apuesta de su departamento en esta legislatura  "..por un trabajo transversal sobre los determinantes sociales de la salud. Trabajo con todas las instituciones del Gobierno, diputaciones y ayuntamientos, etc.. No creemos en una política de salud unidimensional, sino en la incorporación del vector de la salud a todas las políticas."
Días después, el lehendakari, en el acto de inauguración de un nuevo hospital, y según noticia recogida por el mismo medio de comunicación  animaba a adquirir hábitos de vida saludable.

Ha llegado, parece ser, la hora de la salud comunitaria y de la promoción de la salud, la hermana pobre de los sistemas sanitarios. Llamaremos a los ayuntamientos para hacer educación para la salud en los centros y actos municipales, contactaremos con el departamento de educación para realizar talleres educativos en colegios e institutos del pueblo, buscaremos colaborar con aquellas asociaciones de vecinos, o servicios de la comunidad en jornadas o acciones concretas, etc... Es un reto interesante que el centro de salud de cada pueblo, barrio lidere todo aquello que con la salud tenga que ver en el entorno siempre desde una posición de colaboración y apoyo. Podemos volver a darnos una vuelta por Proyecto Fresneda que sigue siendo una referencia y seguro que aprenderíamos mucho.

Pero el consejero también hablaba de preservar y de blindar lo que tenemos y de olvidarnos de aventuras. No están los tiempos para florituras según nos dicen. Seguro que no lo están y yo sólo puedo hablar desde la ignorancia (se puede, consecuentemente, no leer más a partir de este punto) Pero apostar por hacer una salud comunitaria es apostar por ser valientes, por salir de nuestra zona de confort y aventurarnos por terrenos no muy transitados hasta ahora. Entiendo que no hay que dar pasos "a lo loco" pero para eso tenemos otras experiencias y la ciencia. No inventemos otra vez la rueda, cierto. Pero el discurso ganaría enteros con un tono un poco más....inspirador.

Y sí, a mi también "me chirría" un poco que alguien hable de promocionar  hábitos de vida saludables cuando está inaugurando un hospital. ¿Necesitamos más hospitales? Alguien dirá que es demagogia preguntar cuántos programas de promoción de la salud se pueden hacer con los euros que cuesta hacer un hospital. Pero da por pensar si ese dinero podría ir a salud bucodental, a implicar a los polideportivos en ser más accesibles a la población, en acondicionar el entorno para pasear, etc....En fin, seguimos buscando setas, mientras nos venden rolex. ¿cambiamos?

lunes, 10 de junio de 2013

My #videosysalud 2013


"Poner imágenes a un concepto abstracto en el cerebro surte un efecto inmediato (...) En los laboratorios estamos comprobando el impacto,, hasta ahora desconocido, de las imágenes en los procesos cognitivos. Las últimas investigaciones aclaran que la imagen cuenta como instrumento de permanencia o duración en la memoria. Sin imagen es difícil que algo se asiente en la memoria a largo plazo. Y sin memoria a la largo plazo no se produce la reacción querida" (Excusas para no pensar, Eduard Punset.)

Por casualidad apareció lo anterior en el libro que leía en el viaje de vuelta a casa desde Granada. Volvíamos de  las III jornadas #videosysalud y el pasaje se antoja como un potente argumento para explicar el por qué de unas jornadas de éste tipo. Cada vez más convencidos de que el conocimiento por si mismo no vale, buscamos modos de que nuestro mensaje pueda difundirse, compartirse y, en el más ambicioso de los objetivos, provoque una reflexión o un cambio de conducta. En el terreno de la salud hay mucho conocimiento avalado científicamente pero tenemos la sensación de que no llega de modo "potente" a los destinatarios.

Es por tanto un reto buscar formas de comunicación complementarias a las que venimos usando desde siempre para lograr que nuestros mensajes crezcan en fuerza, claridad y se vuelvan más eficientes. Lo vimos el sábado escuchando testimonios de pacientes de la Escuela de pacientes de Andalucía, ("se aprende desde la vivencia y la experiencia" dijo Joan Carles March). Rosa Perez y Salvador Casado nos alentaron y motivaron a que nos lancemos, no a la piscina, si no al smartphone, la tablet, la cámara, y exploremos y comuniquemos nuestros mensajes.
Jose Antonio Alguacil hizo una muy interesante y amena presentación que tituló "¿es posible el retorno de la inversión?" . Escuchamos hablar de objetivos, de medir, desde lo racional (datos), pero, ojo! también desde lo emocional (percepciones) y de las cualidades que tiene que tener un buen vídeo.

De los talleres solo puedo hablar del que yo asistí. Xavier y Carlos nos dieron unas ideas sobre edición de vídeos. Lo mejor que se puede decir de un taller es que sea práctico y  teniendo en cuenta que 24 h después ya hay algún vídeo por la red que salió de éste momento pues..está todo dicho.
Muy buena idea, en mi opinión, las pechakuchas, donde pudimos ver y escuchar ideas y propuestas interesantes.

Pero lo mejor de una jornada como ésta son las personas. En primer lugar las que se encargan de organizarlo todo y a quienes quiero dar las gracias y decirles que su trabajo sirve, y sirve para mucho. Y luego estamos los demás, los que pululamos a primera hora, en ese espacio dedicado a conocernos, a vernos, a encontrarnos, sin saber muy bien qué hacer, con timidez, preguntándonos a veces quién nos mandará meternos a nosotros en ésto. Pero casi siempre, poco a poco, sutilmente, vamos mostrando todo aquello que nos une, y eso, va tejiendo una red que nos enmaraña y atrapa. (en algunos casos, más de lo que creemos.) Por eso me encanta el valor que se le da a los momentos informales, a los pasillos, a las cenas, y también lo importante que es la distinta procedencia de los asistentes, geográfica y profesionalmente.

Yo me lo pasé bien.

Todo lo ocurrido en la III jornada #videosysalud lo puedes consultar aquí (streaming)
Todo lo vívido y percibido está también en twitter en el hastag #videosysalud


jueves, 14 de marzo de 2013

Repartiendo juego o cómo empoderarse en salud



¿Existe sólo aquello que se nombra? O dicho de otra forma, ¿sólo existen las cosas cuando se nombran? En  Wikisanidad nos proponen para este mes de Marzo reflexionar sobre lo que se denomina "el paciente empoderado" en el #CarnavalSalud.  Comienza esta entrada hablando de términos y nombres no con el objetivo de cuestionar todavía más el tan cuestionado término, sino más bien con la intención de reflejar una primera cuestión.

Existen, han existido siempre, entre la gente que atendemos en la consulta personas más implicadas, más concienciadas y  más deseosas de saber sobre los problemas de salud que les afectan. Probablemente el acceso de un modo más fácil a la información a través de los medios de comunicación, foros en internet, redes sociales, y páginas webs les ha dado más visibilidad. Pero, ¿no son las asociaciones de pacientes el más clásico, y puede que hasta ahora efectivo, modelo de paciente empoderado?

Pero, aceptando que esto es un blog y el debate está lanzado desde una wiki, vamos a centrar el tema relacionándolo con las TEP (tecnologías del empoderamiento y la participación). Habla Dolors Reig de ese término en su libro Socionomía y lo plantea como un paso evolutivo de las llamadas TICs (tecnologías de la información y el conocimiento). Parte de la sociedad no se conforma sólo con saber, quiere, además, que ese conocimiento que adquiere se traduzca en una mayor implicación y un mayor poder de decisión. Puede que sea una realidad y puede que sea cada vez más significativa pero a mí personalmente me cuesta verla. Me cuesta ver que mis pacientes en consulta puedan tener un cambio de rol asumiendo más responsabilidades más allá de lo que lo hacen ahora. Me cuesta verlo porque no sé yo si ese es un fenómeno que se da o que se provoca, y si se trata de lo segundo, no se yo cómo se empodera a alguien. Ni si es un papel que me corresponde a mí.

En el diccionario de la RAE empoderar es sinónimo de apoderar y ésto último lo define como "dar poder a una persona" en una de sus acepciones. Se trata pues de dar poder, de perder desde el lado del personal sanitario poder para cederlo a los pacientes. Probablemente de hacer un uso más responsable, osado y atrevido del llamado principio de autonomía, pero si uno pudiera medir la aplicación de dicho principio en la cotidianidad de las consultas de medicina y enfermería tampoco encontraríamos ahí algún dato para la esperanza.

Toca mirar a iniciativas como el programa Paciente Activo en Euskadi o  la Escuela de Pacientes en Andalucía e iniciativas similares, que hacen ese esfuerzo para avanzar en este cambio cultural. Es posible que tengamos que pensar en la toma de decisiones compartidas como un lugar de encuentro entre quienes quieran hacer las cosas de un modo distinto. Y esperar a ver que pasa cuando los poderosos, los sanitarios, nos enfrentemos a ello.

Queda  pendiente para otro día  hablar de aquellos a los que ante la perspectiva y el planteamiento te dicen aquello de. "empodérate tú y a mí déjame en paz!"


jueves, 7 de marzo de 2013

¿Y si nos da por conocernos?

Tengo una compañera de trabajo que tiene muchas buenas ideas. Y además muchas de ellas las hace realidad lo que hace que la admire, y mucho. Una de éstas ideas se le resiste. Propone Rosa que deberíamos rotar entre los distintos puestos del centro de salud, esto es, que el personal sanitario pasemos una mañana dando citas o tramitando quejas, o ...que las enfermeras y/o el personal del área de atención al paciente pasen por la consulta médica y que los médicos rotemos por la sala de curas, por ejemplo.Dice Rosa, que de este modo comprenderíamos todos los problemas a los se enfrentan diariamente cada uno y con esa apertura de miras mejoraría nuestro trabajo, nuestra relación,etc Pero cómo he dicho, parece que la idea no acaba de cuajar en algo práctico.

En las últimas semanas he tenido el placer de asistir a dos cenas especiales. En distintos contextos pero con un mismo nexo de unión, personas que tenemos la costumbre de aparecer por la red de diferentes maneras, bien por twitter, a través de la blogosfera o por iniciativas on-line y off-line que han desarrollado y promovido. En la primera cena había enfermeras, cirujanos, médicos de familia, técnicos de calidad y comunicación, gerentes, directores económicos y referentes en el mundo de la innovación. No era muy distinta la composición de la mesa de la segunda cena, aunque las personas eran otras. pediatras, enfermeras, informáticos, médicos de familia y de empresa, cardiologas, técnicos de organización y de calidad, personas del mundo de la innovación y de la educación, y gente del ámbito de las redes sociales de pacientes...y espero no dejarme a nadie.

"Personas unidas por algo", dijo alguien. "¿Qué nos une?" pregunté yo. "Quizás que pensamos que hay una manera diferente de hacer las cosas" fue la respuesta. Por supuesto  que en ambas ocasiones arreglamos el mundo, (aunque todavía no notéis nada, darnos tiempo), y por supuesto que en realidad el principal motivo por el que estábamos juntos era el de divertirnos, pero vale a veces la pena detenerse en lo cotidiano y observar, y filosofar... y no subestimar ciertas situaciones

Como buen vasco sé que alrededor de una mesa se construyen los cimientos y las  raíces de las relaciones. Una buena sobremesa da para conversaciones y para conocernos, para ver de qué hablamos cada uno, cuales son nuestras preocupaciones, cuales son nuestras ironías y cuales nuestras aspiraciones. Estando juntos conocemos "cómo respiramos" y es positivo salir de nuestras "zonas de confort gremiales" y buscarnos, y encontrarnos, personal y  profesionalmente Se producen entonces pequeños y sutiles cambios en nuestra mirada que nunca se sabe en qué pueden devenir.

En torno a una mesa o en el lugar de trabajo, pero tenemos que convencernos de lo positivo que es conocernos unos a otros. Del encuentro de dos mundos distintos salen a veces momentos tan mágicos cómo éste:







P.D. El resto de estos días han sido un poco más de lo mismo, oyendo palabras como integración, plataformas, sinergias,etc  y todas saliendo del centro mismo del universo de la organización. Pero lo divertido está en la periferia.

sábado, 23 de febrero de 2013

Decorando la consulta con un poco de priming

Consulta Dr Salvador Casado en  Villalba


Los profanos intuímos o sospechamos que en muchos contextos en los que nos movemos algunas cosas no son tan casuales e inocentes, y, que es probable, que tengan razones ocultas para "estar ahí o ser de esa determinada manera". Por poner un ejemplo que puede mostrar claramente lo que quiero decir, me refiero por ejemplo a técnicas o estrategias de comunicación que pueden utilizarse en el mundo de la publicidad, el marketing, política, etc.. para que por medio de asociaciones de imágenes, sonidos, mensajes, ideas en definitiva, se pueda influir en las emociones y en  la conducta  de las personas.

Pero no sólo en el terreno de lo abstracto parece que se dan este tipo de fenómeno que en inglés se denomina priming. El control de las emociones a través de pequeños gestos, es otro de los ejemplos que podríamos traer. Si perseveramos en sonreír, en hacer el gesto de sonreír, su mímica, cada vez que estamos enfadados o tristes, es posible que podamos revertir el sentido de esa emoción. La escritora Elsa Punset explica algo de todo ésto mucho mejor en esta entrevista

En el año 2006, Melissa Bateson y sus colaboradores publicaron un artículo en el que exponían un estudio que habían realizado para examinar el efecto de unas determinadas imágenes en la conducta. Los investigadores eligieron una cocina de una oficina dónde los empleados tomaban el café y lo pagaban ellos mismos con una aportación voluntaria aunque había una lista de precios recomendados. Pusieron sin aviso en la pared encima de la lista de precios imágenes de unos ojos o de unas flores alternativamente durante 10 semanas cambiando de imagen cada semana. Observaron que las semanas que colgaba de la pared unos ojos, los trabajadores dejaban más dinero que los días que la imagen era de unas flores, y más dinero dejaban cuanto más penetrante fuera la mirada. 

Seguramente por ese proceso de asociación de ideas, pero todavía no he podido desentrañar exactamente su trazabilidad, después de leer sobre eso, me he encontrado pensando en la consulta médica donde trabajo. En sus paredes hay unos posters con paisajes turísticos , y algún póster del cuerpo humano y sus metámeras, Desconozco si su visión despierta algún tipo de aleteo de mariposa en la mente de los pacientes  que desencadene un maremoto en cierto momento posterior a la visita médica. Desconozco siquiera si reparan en ellos, aunque algunos sí  hacen comentarios al respecto. Pero tomando en cuenta lo hasta aquí leído, creo que voy a cambiar la decoración y poner fotos de fruta apetitosa, caminos que transcurren por frondosas alamedas e invitan al paseo, y gente feliz y sonriente. En definitiva, una consulta que transmita salud y bienestar. 

Ah y probaré también a sonreír, porque quien sonrisas da, sonrisas recibe

(Estas cosas las cuenta D. Kahneman en su libro "Pensar rápido, pensar despacio". Y lo que aprendo con su lectura y las reflexiones que de ella me asaltan me apetece compartirlas por aquí)