martes, 23 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
Fin de semana provechoso
Siempre que hay un encuentro virtual, hay después un encuentro humano. Mas o menos eso le entendí a J.J. Bilbao en la cena del viernes que precedía al primer encuentro de la blogosfera sanitaria vasca. Ideas, reflexiones, visiones, valores, actitudes, anécdotas, impresiones, ánimos, sinergias, inercias, etc...Mucho para 24 horas. Mañana todos a trabajar como cada lunes. O casi como cada lunes.
Para simplemente dar las gracias, Dios, perdón, la evolución de las especies, creó twitter, tuenti, un blog o lo que sea. Gracias a Lis y a Rafa por haber tenido la idea y la iniciativa de proponernos la reunión, gracias a Bernardino, Idoia, Carlos, Salvador, J.J Bilbao, Miguel Angel y Pedro Totorikaguena ,(y a todos los que hay detrás de ellos) por compartir sus experiencias y reflexiones con nosotros. Gracias, esperando no ser muy cursi, en definitiva a todos aquellos que convierten el oxido del abandono en el titanio de la evolución.
Yo también prefiero las acciones colaborativas y dejar el onanismo (del conocimiento) para los tiempos de sequía. No es el caso. Como hemos comprobado en Bilbao, llueve, y llueve mucho, así que el reto es doble: aprovechar el momento, y procurar que éste no sea pasajero.
Casi casi como una buena sobremesa después de una cena...
martes, 9 de noviembre de 2010
tormenta de ideas pasada la ciclogénesis
¿Para que sirve un blog sanitario?
Para comunicar ciencia, para comunicar experiencias, para compartir dudas. Para reflexionar sobre la ciencia, las experiencias y las dudas....
Como punto de encuentro, de intercambio, de contraste...
Pero, todo esto, ¿desde el punto de vista del autor o del lector o de ambos?
Porque,¿quién lee los blogs? ¿lo sabemos?¿existe realmente una retroalimentación entre autor y lectores? ¿son útiles? ¿son todos útiles? ¿cuales son más útiles?
¿Es la libertad lo que más define a un blog? ¿o es su credibilidad? ¿cómo se ganan ambas?
¿hay demasiados blogs? ¿debería haber menos? ¿iría esta reflexión en contra de la naturaleza misma del blog?
Algunas de estas preguntas espero que tengan respuesta en el primer encuentro de la blogosfera sanitaria vasca.
Nos vemos en una semanita.
Para comunicar ciencia, para comunicar experiencias, para compartir dudas. Para reflexionar sobre la ciencia, las experiencias y las dudas....
Como punto de encuentro, de intercambio, de contraste...
Pero, todo esto, ¿desde el punto de vista del autor o del lector o de ambos?
Porque,¿quién lee los blogs? ¿lo sabemos?¿existe realmente una retroalimentación entre autor y lectores? ¿son útiles? ¿son todos útiles? ¿cuales son más útiles?
¿Es la libertad lo que más define a un blog? ¿o es su credibilidad? ¿cómo se ganan ambas?
¿hay demasiados blogs? ¿debería haber menos? ¿iría esta reflexión en contra de la naturaleza misma del blog?
Algunas de estas preguntas espero que tengan respuesta en el primer encuentro de la blogosfera sanitaria vasca.
Nos vemos en una semanita.
sábado, 9 de octubre de 2010
confianza
La confianza de Osakidetza en sus profesionales es algo que genera alguna que otra duda. Por supuesto que la tiene en ellos como ejecutores de sus designios. La empresa propone y dispone y sus trabajadores ejecutan. Pero luego están los indicios que sugieren que la confianza más allá de ese aspecto ejecutor no existe.
Somos sospechosos de dejación de nuestras responsabilidades profesionales por perder el tiempo en internet. Nuestros pacientes esperando en la sala de espera mientras nosotros chateamos, miramos el twitter de Belen Esteban o cualquier otra cosa. A pesar de los sistemas de control del GH que le permite ver quien y por donde ciberpasea, se decide que una consulta del Sistema Vasco de Salud se parezca a un cibercafé de La Habana o Pekín y nos filtran todo lo filtrable. No se fían de nosotros.
El mayor capital que esta empresa tiene son sus trabajadores y el conocimientoy experiencia que ellos atesoran. No debemos olvidar que la medicina es ciencia, es conocimiento y es intercambio de conocimiento. Pido perdón por la obviedad pero a veces tengo la sensación de que somos tan servicio público (sin segundas lecturas) que nos olvidamos del origen y razón de ser de nuestro trabajo. Creo que aquí hay otra tarea pendiente, pasar de implementadores a creadores. Proponer, participar, intercambiar, buscar sinergias,....A nosotros nos toca demandar ese papel que nos ha sido ursurpado y a la empresa el de animarnos a ello, estimularnos y apoyarnos. En definitiva de creer más en lo que podemos aportar.
Relacionado con lo anterior pero con ese matiz 2.0 que tanto nos gusta ultimamente: conocernos entre nosotros, hablar de nuestros retos, de las dificultades, de nuestros logros,..¿Es posible liderar eso desde la empresa? ¿Podemos ser útiles de alguna manera los que estamos en las trincheras donde ahora mismo parece que solo caben los que trabajan con algoritmos, árboles de decisión y diagramas de flujo? ¿Sería posible crear una red social sin otro límite que una clave para acceder a ella, de todos los trabajadores de osakidetza y ver que pasa?
Insisto, ponemos tanto énfasis en dar servicio que nos va a pasar que no vamos a tener nada que servir. Los nuevos vientos dicen que "empresa feliz, empresa eficiente." El Plan que funciona, por poner un ejemplo de actualidad, es el plan que todos sienten suyo, no el que es el más bonito sobre el papel. Hay un reto en Osakidetza que no se aborda: acabar con el hastío, la desmotivación y el espíritu de la inercia e implicar a sus trabajadores y lograr que se sientan orgullosos de trabajar en ella. No mirar solo a la población y mirar a los profesionales, quitar el moho y la roña de la maquinaria, engrasarla y ponerla a funcionar.
Ahí puede que también tengan un papel fundamental y novedoso las nuevas(?) tecnologías y las llamadas TICs.
Somos sospechosos de dejación de nuestras responsabilidades profesionales por perder el tiempo en internet. Nuestros pacientes esperando en la sala de espera mientras nosotros chateamos, miramos el twitter de Belen Esteban o cualquier otra cosa. A pesar de los sistemas de control del GH que le permite ver quien y por donde ciberpasea, se decide que una consulta del Sistema Vasco de Salud se parezca a un cibercafé de La Habana o Pekín y nos filtran todo lo filtrable. No se fían de nosotros.
El mayor capital que esta empresa tiene son sus trabajadores y el conocimientoy experiencia que ellos atesoran. No debemos olvidar que la medicina es ciencia, es conocimiento y es intercambio de conocimiento. Pido perdón por la obviedad pero a veces tengo la sensación de que somos tan servicio público (sin segundas lecturas) que nos olvidamos del origen y razón de ser de nuestro trabajo. Creo que aquí hay otra tarea pendiente, pasar de implementadores a creadores. Proponer, participar, intercambiar, buscar sinergias,....A nosotros nos toca demandar ese papel que nos ha sido ursurpado y a la empresa el de animarnos a ello, estimularnos y apoyarnos. En definitiva de creer más en lo que podemos aportar.
Relacionado con lo anterior pero con ese matiz 2.0 que tanto nos gusta ultimamente: conocernos entre nosotros, hablar de nuestros retos, de las dificultades, de nuestros logros,..¿Es posible liderar eso desde la empresa? ¿Podemos ser útiles de alguna manera los que estamos en las trincheras donde ahora mismo parece que solo caben los que trabajan con algoritmos, árboles de decisión y diagramas de flujo? ¿Sería posible crear una red social sin otro límite que una clave para acceder a ella, de todos los trabajadores de osakidetza y ver que pasa?
Insisto, ponemos tanto énfasis en dar servicio que nos va a pasar que no vamos a tener nada que servir. Los nuevos vientos dicen que "empresa feliz, empresa eficiente." El Plan que funciona, por poner un ejemplo de actualidad, es el plan que todos sienten suyo, no el que es el más bonito sobre el papel. Hay un reto en Osakidetza que no se aborda: acabar con el hastío, la desmotivación y el espíritu de la inercia e implicar a sus trabajadores y lograr que se sientan orgullosos de trabajar en ella. No mirar solo a la población y mirar a los profesionales, quitar el moho y la roña de la maquinaria, engrasarla y ponerla a funcionar.
Ahí puede que también tengan un papel fundamental y novedoso las nuevas(?) tecnologías y las llamadas TICs.
viernes, 4 de junio de 2010
Te lo contaré en un viaje (II)

Alba tenía 2o años cuando le diagnosticaron un tumor cerebral. Su padre, Carlos Garrido, periodista y escritor, escribió un libro donde relata la experiencia de los dos años que transcurrieron hasta que su hija falleció. El libro se titúla "Te lo contaré en un viaje". Y es "solo" eso, el testimonio de un padre que reconstruye a partir de apuntes, notas, dibujos y recuerdos, el viaje de Alba.
La relación con la medicina, la esperanza, el desasosiego, las pequeñas victorias y las grandes derrotas, la busqueda de soluciones imposibles, la aceptación y, sobre todo, la dignidad. La dignidad de no darle la espalda a la vida... Todo eso me parece que cuenta.
Me parece un libro recomendable para conocer, comprender e intentar entender lo que se puede sentir ante una enfermedad que limita la cantidad, que no la calidad, de vida que le queda a alguién. Carlos Garrido cuenta el viaje de Alba, pero en definitiva es el mismo viaje que todos estamos realizando. Aunque generalmente se nos olvida.
martes, 25 de mayo de 2010
Te lo contaré en un viaje (I)
"Los médicos buscan sobre todo establecer unas reglas del juego, que empiezan por las palabras justas y acaban en la rutina cotidiana. Siempre me ha parecido que tienen horror a un posible desbordamiento emocional, en sus ojos se lee el pánico a los gritos, los llantos, las imploraciones, las confianzas excesivas que acabarán por crear una situación embarazosa. Su primer escudo es la palabra "doctor". El segundo la bata blanca con algunas tablas sobresaliendo del bolsillo delantero. El tercero, el lento minueto de las consultas, las llamadas a la enfermera, las recetas, las citas estadísticas. Una coreografía perfectamente estudiada para desactivar las pasiones del enfermo, hacerle sentir la confianza en el sistema, establecer unos objetivos que marquen un calendario que no sea forzosamente el de la propia fatalidad.
Pero no es fácil. Sobre todo porque, al otro extremo de la mesa, el paciente tiene su propio libreto. La música se llama empatía y se basa en una relación eminentemente mágica con el doctor. Durante las primeras visitas, el enfermo analiza concienzudamente hasta el más mínimo detalle de la personalidad de su médico. Su mirada es tan precisa e implacable como la de los niños frente al maestro o los soldados hacia su oficial. Captan los pequeños detalles. los latiguillos, sacan analogías chistosas o destructivas. Evalúan su grado de simpatía e identificación.
El médico suele tener un período de gracia en el cual se le perdona todo, su imagen se amplifica con la admiración, y cualquier gesto mínimo de cordialidad o confianza se agradece profundamente. Pero esa misma transferencia emocional lleva muchas veces a lo contrario, y convertido en un personaje onmipresente, también puede acabar por transformarse en una figura expiatoria. El médico representa entonces aquello que no funciona, los síntomas que no desaparecen, las medicinas que no sirven, alguien odioso por ser tan necesario, a quien van destinados los mensajes de impotencia y rencor. Eso explicaría tal vez tantas miradas oblicuas y medias sonrisas."
Lo escribe Carlos Garrido en su libro "Te lo contaré en un viaje" Ed Crítica
viernes, 21 de mayo de 2010
XI semana sin humo
Se estaba acercando y ya ha llegado, cuando volvamos a nuestro puesto de trabajo el lunes, estaremos inmersos en la semana sin humo.
Cada vez que nos viene un paciente y nos dice que quiere dejar de fumar, son pocos, por nuestra cabeza pasan un montón de preguntas; ¿estará realmente convencido?, ¿cómo le puedo ayudar?, ¿qué tratamiento le puedo ofertar?, etc. Todas estas preguntas dependeran de nuestra experiencia en tabaquismo, y algo muy importante si fumas o has fumado, que como todos sabemos nos da una visión diferente.
Hablando de visiones, me ha resultado simpática la que se ofrece en el siguiente video.
Hasta la próxima.
Cada vez que nos viene un paciente y nos dice que quiere dejar de fumar, son pocos, por nuestra cabeza pasan un montón de preguntas; ¿estará realmente convencido?, ¿cómo le puedo ayudar?, ¿qué tratamiento le puedo ofertar?, etc. Todas estas preguntas dependeran de nuestra experiencia en tabaquismo, y algo muy importante si fumas o has fumado, que como todos sabemos nos da una visión diferente.
Hablando de visiones, me ha resultado simpática la que se ofrece en el siguiente video.
Hasta la próxima.
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